Mezclas de vino, bebidas y frutas.
La mezcla de vino con otras bebidas o con trozos y jugos de frutas tiene una larga trayectoria. Siempre se las preparó con la idea de que reponen energía, despiertan el apetito y calman la sed.
Se dice que los primeros ponches tuvieron su origen en Inglaterra (la palabra punch significa "cinco" en lenga indostaní, y lleva ese nombre porque cinco son los ingredientes básicos: vino (o algún aguardiente), té, azúcar, especias y frutas. En Europa lo adoptaron como símbolo de Navidad, y, por supuesto, como el frío del continente lo requiere, siempre para estas fechas se sirve caliente. En general es cremoso, dulce y para Navidad se prepara con leche, huevos, azúcar y ron, aromatizado con vainilla y nuez moscada. La mezcla se hizo tan popular que, además de encontrar un lugar en las novelas de Agata Christie, ya existe en las góndolas un elixir similar, listo para descorchar.
En Francia adoptaron el ponche pero lo sirven caliente o frío. Las mezclas galas llevan un vino dulce como el sauternes, limón y, a veces, clavo de olor. En Italia es común beber al paso un vinito tinto caliente perfumado con canela, pero en Roma el ponche tradicional se sirve frío y lo preparan con vino blanco o champaña, más jugo de naranja o de limón y le agregan merengue. A la hora de servirlo lleva un chorrito extra de ron o de champaña.
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