Disquisición eterna.
Cuando comencé a estudiar derecho (algún defecto tenía que tener, soy abogado
o licenciado en leyes) estaba de moda -hace ya casi 30 años- un cuento (chiste)
que creo resume la eterna discusión de cuándo salar las carnes para cocinarlas a
las brasas.

Un señor muy preocupado, después de exponerle su
caso a su abogado de "confianza", queda expectante esperando la respuesta del
profesional del derecho.
Este, después de "analizar concienzudamente" el
asunto y, siguiendo las lecciones que les aseguro no incluye ninguna rama del
derecho, alegremente le contesta:
-Pero don Luís, por qué se preocupa ! –señalando
una gran cantidad de libros que se encontraban a su derecha, sonriente continúa
-ve esos tratados de ahí, todos, completamente todos, están a su favor.
-¿Entonces tenemos ganado el pleito?- le
consulta Don Luís, entre ansioso y contento.
-Bueno, no es tan fácil- ya sin sonrisa y
circunspecto le responde el letrado.
-No entiendo?- confundido contesta la víctima, o
sea Don Luís.
-Obvio!!- replica el licenciado. Dirigiendo su
mano hacia la izquierda, señala una cantidad similar de libros y pregunta
-¿observa esos otros?.
Don Luís, ya medio ofuscado y con firmeza,
–claro que los veo, si no soy ciego !!.

-Vea Don Luís, todos esos, completamente todos,
están en su contra.
Con la salvedad anterior y considerando que cada asador tiene su secreto,
empecemos por parte, diría Jack el destripador.
Continúa ....