Chinchulines tiernizados a la leche.
En Argentina y alrededores, de la vaca (res, buey) comemos casi todo.
Uno de lo mayores ejemplos es lo que hemos dado en llamar: chinchulín. Es la primera parte del intestino de la res.
Hay que tener mucho cuidado al comprarlos. Esté atento a que no le den la siguiente parte del intestino, pues no sería chinchulín sino tripa amarga.
Quite el exceso de grasa, lávelos haciendo correr agua fría por dentro y limpiando bien su interior. Córtelos en segmentos de 20 cm., tréncelos y sálelos con moderación antes de llevarlos a la parrilla.
Preparación previa.
Salvo que conozca la procedencia, los chinchulines deben tiernizarce en el 90% de los casos. Para ello hiérvalos en leche (agua, si quiere economizar) durante 40 minutos, retírelos y déjelos enfriar.
Retire la grasa y tréncelos. Sale a gusto. Si lo desea puede rociarlos con jugo de limón.
Cocinemos.
La cocción debe hacerse a fuego suave para que queden parejos. Calcule 20 minutos de cocción, 10 de cada lado si los ablanda previamente, caso contrario cocínelos entre 35 a 45 minutos para que además de cocidos queden cocrantes.
Acompáñelos con una ensalada de lechuga, tomate y cebolla aderezada con aceite, vinagre de vino y sal..
Entiendo que le puede parecer extraño comer los intestinos de la vaca, pero le aseguro que, superada la primera impresión, los disfrutará.